30 de Noviembre, 2021

Celebración de la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP26

La llamada “Conferencia de las Partes” (Conference of the Parties), que tuvo formalmente lugar del 1 al 12 de noviembre en la ciudad de Glasgow, contó con Reino Unido como país anfitrión, en asociación con Italia, y con el apoyo de la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

La CMNUCC se adoptó en 1992, quedando abierta a su firma ese mismo año y entrando en vigor dos años después. Con 197 Partes -países que la han ratificado-, su composición es casi universal. A la misma le siguieron el Protocolo de Kyoto de 1997 y el más reciente Acuerdo de París de 2015. El objetivo último de todos ellos es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida una interferencia humana peligrosa en el sistema climático, en un marco temporal que permita a los ecosistemas adaptarse de forma natural y permita el desarrollo sostenible.

El encuentro supuso, por tanto, la celebración del 26º período de sesiones de la “Conferencia de las Partes” (COP26), el 16º período de sesiones de la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto (CP/RP 16) y el tercer período de sesiones de la Conferencia de las Partes en calidad de reunión de las Partes en el Acuerdo de París (CP/RA 3).

Tras largas e intensas deliberaciones, el encuentro finalizó el 13 de noviembre de 2021, un día después de lo previsto, alcanzando el Pacto de Glasgow por el Clima, cuyo objetivo es convertir la década de 2020 en una década de acción y apoyo al clima en torno a tres pilares, la adaptación, la mitigación y la financiación, que en principio parecen reforzarse. Algunos de los puntos acordados incluyen el refuerzo de los esfuerzos para aumentar la resistencia al cambio climático, frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y proporcionar la financiación necesaria para ambos.

Sin embargo, hay cuestiones que, analizadas en detalle, no arrojan un panorama tan positivo. Ejemplo de ello sería el cumplimiento parcial del aumento de la ambición respecto a los objetivos nacionales de reducción de emisiones. Si bien era una de las metas del encuentro, conforme a la información remitida al respecto por cerca de 120 países, el aumento del calentamiento global sería de 2,4ºC a finales de este siglo, lejos de los 2ºC y del 1,5ºC sobre los niveles preindustriales que idealmente no deberíamos superar.

De especial interés resultó la Conferencia Global sobre Salud y Cambio Climático, celebrada el 6 de noviembre en el marco de la COP26 en la misma ciudad de Glasgow, pero en un espacio diferente a aquella. Impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Alianza Global para el Clima y la Salud (GCHA por sus siglas en inglés), en estrecha colaboración con la Glasgow Caledonian University -entre otras instituciones-, contribuyó a que la salud fuera por vez primera una de las principales cuestiones abordadas en la Conferencia Mundial.

La GCHA se formó en Durban (Sudáfrica) en 2011 para abordar el cambio climático y proteger y promover la salud pública. Compuesta por organizaciones de salud y desarrollo de todo el mundo, su visión es la de un mundo donde los impactos del cambio climático en la salud se mantienen al mínimo y los beneficios colaterales para la salud de la mitigación del cambio climático se maximizan.

Dicha Alianza hizo entrega en el marco de la Conferencia a representantes, delegadas y delegados de países e instituciones presentes en la misma -incluyendo a las presidencias de la COP26 y la COP27- de una carta abierta, “Prescription Letter”, firmada por 600 organizaciones, representando a más de 46 millones de personas del ámbito sanitario del mundo. En ella advierten que la crisis climática es la mayor amenaza para la salud que enfrenta la humanidad y sostienen que la salud y la equidad deben estar en el centro de la respuesta al cambio climático, para lo que incluyen demandas concretas.

Sin duda, la contaminación, las catástrofes naturales y la escasez de alimentos son sólo algunas de las consecuencias de la crisis climática que afectan nuestra salud. Se calcula que un 23% de las muertes globales están relacionadas con el medio ambiente. Además, los países de ingresos bajos son los que más sufren las consecuencias del deterioro del medio ambiente a pesar de ser los que menos han contribuido a ello, teniendo un impacto desproporcionado en los grupos más excluidos y las regiones más pobres.

La próxima Conferencia Mundial sobre Cambio Climático, COP27, tendrá lugar en Sharm ElSheikh (Egipto) en 2022.