La salud en la cooperación al desarrollo y la acción humanitaria

informe 2025

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Los Objetivos de Desarrollo Sostenible

El informe de 2025 de Naciones Unidas sobre los Progresos realizados para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible dice que ninguno de los 17 ODS se va a alcanzar en 2030.

El análisis de los avances de las diferentes metas de los ODS, muestra lo lejos que se está de los compromisos adquiridos. A cinco años del final de la Agenda 2030, la mayoría de las metas están lejos de cumplirse:

solamente el 35% de las 137 metas de los ODS están registrando un avance bueno o moderado, el 47% de las metas tienen un progreso marginal o nulo y lo más grave, el 18 % de las metas han involucionado y están peor que en 2015, cuando se tomaron los valores de referencia.

recomendaciones

Cumplir con la Agenda 2030 exige fortalecer los mecanismos de seguimiento y rendición de cuentas, concentrando esfuerzos en las metas más rezagadas.

Al mismo tiempo, resulta imprescindible promover los bienes públicos globales y enfrentar males comunes — como la desinformación — mediante compromisos políticos vinculados a indicadores claros y verificables.

Todo ello debe sustentarse en una movilización más amplia de recursos financieros, tecnológicos y humanos, capaz de garantizar avances sostenibles y equitativos.

ODS 3 sobre salud y bienestar

El ODS 3, garantizar una vida sana y promover el bienestar de todos y todas, avanza más lentamente que el conjunto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Solo el 10 % de sus metas se han cumplido o están en camino de lograrse, mientras que un 15 % no muestran progreso alguno.

Desde el año 2000, la mortalidad materna se ha reducido en un 40% y la infantil en un 52 %. Sin embargo, cada día mueren 712 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo y el parto, y 13.150 niños y niñas por causas en su mayoría evitables, concentradas principalmente en países empobrecidos.

La desigualdad en el acceso a la salud es evidente: en 2022, el 31 % del gasto público en salud de los países de bajos ingresos dependió de la cooperación internacional, lo que apenas compensa la enorme brecha con los países de altos ingresos, cuyo presupuesto sanitario es 70 veces mayor.


recomendaciones

Para acelerar el cumplimiento del ODS 3 es necesario fortalecer los sistemas de salud nacionales, mediante inversiones en infraestructura, personal sanitario y acceso universal a servicios básicos, especialmente en países de bajos ingresos; aumentar la cooperación internacional, garantizando que la ayuda externa sea estable, predecible y orientada a reducir desigualdades estructurales; promover la equidad en salud, priorizando intervenciones dirigidas a mujeres, menores y comunidades vulnerables donde las muertes evitables son más frecuentes; impulsar la innovación y la transferencia tecnológica, facilitando el acceso a medicamentos, vacunas y tecnologías médicas en países con menos recursos; y finalmente, reforzar la rendición de cuentas, estableciendo mecanismos de seguimiento y evaluación transparentes que permitan medir avances, identificar brechas y ajustar políticas de manera ágil y eficaz.

Drástica reducción de la AOD

La reducción drástica de la Ayuda Oficial al Desarrollo, de un día para otro, tendrá consecuencias inmediatas para la vida y la salud de las personas.

La decisión de la administración Trump de poner fin al 83 % de los proyectos de USAID ha supuesto la interrupción de numerosos programas de salud, con el riesgo de provocar hasta 14 millones de muertes adicionales de aquí a 2030, de las cuales un 32 % corresponderían a menores de cinco años, afectando gravemente a países de bajos ingresos, donde la cooperación internacional es un pilar esencial para sostener sistemas sanitarios frágiles.


recomendaciones

Los recortes tensionan el sistema de las Naciones Unidas y con ello a instituciones multilaterales como la OMS que tendrá que redoblar esfuerzos para mantener su capacidad de respuesta.

En este contexto, iniciativas como el Tratado Pandémico adquieren una relevancia estratégica, ya que además de fortalecer la preparación global ante futuras crisis sanitarias, pone en valor la acción coordinada de las instituciones multilaterales en beneficio del interés común.

Plan de Acción Mundial sobre cambio climático y salud

La evidencia científica sobre los vínculos entre el cambio climático y la salud es cada vez más sólida, lo que refuerza la urgencia de adaptar los sistemas sanitarios a esta nueva realidad.

La OMS impulsa un Plan de Acción Mundial sobre cambio climático y salud, cuyo objetivo es promover sistemas de salud climáticamente inteligentes que no solo respondan a los impactos del clima, sino que también contribuyan a mitigarlos, reduciendo, por ejemplo, las emisiones de gases de efecto invernadero.

Actualmente, los sistemas sanitarios son responsables del 5 % de las emisiones globales, lo que evidencia su papel en la crisis climática. Este Plan trasciende el ámbito estrictamente sanitario, ya que se fundamenta en el enfoque “Una salud”, integrando la salud humana, animal y del planeta, y exige transformaciones profundas en nuestras sociedades, cuestionando el modelo consumista y de crecimiento ilimitado que predomina en la actualidad.

recomendaciones

Para enfrentar los crecientes impactos del cambio climático en la salud, resulta imprescindible descarbonizar los sistemas sanitarios, incorporando energías renovables y cadenas de suministro sostenibles; fortalecer su resiliencia, adaptando infraestructuras y servicios para responder a fenómenos climáticos extremos; integrar el enfoque “Una salud” en las políticas públicas, coordinando acciones entre salud humana, animal y ambiental; impulsar la innovación verde, promoviendo tecnologías médicas sostenibles y prácticas clínicas con menor huella ecológica; fomentar la educación y sensibilización, formando tanto al personal sanitario como a la ciudadanía sobre los riesgos climáticos; y revisar los modelos de desarrollo, avanzando hacia economías circulares y sostenibles que reduzcan la presión sobre los ecosistemas y garanticen mayor equidad en salud.

Crisis del multilateralismo

La crisis del multilateralismo y el debilitamiento de las instituciones internacionales representan una amenaza directa para la capacidad de coordinar respuestas globales frente a pandemias y emergencias sanitarias.

La salida de algunos países de organismos como la OMS, junto con los recortes presupuestarios, han reducido su legitimidad y eficacia, aumentando la fragilidad del sistema internacional en un momento en que la cooperación es más necesaria que nunca.

Reformar y fortalecer estas instituciones resulta esencial para garantizar que puedan responder con rapidez, transparencia y credibilidad, incentivando la participación activa de todos los Estados y de la sociedad civil en la toma de decisiones.

recomendaciones

La crisis del multilateralismo y el debilitamiento de instituciones como la OMS han puesto en riesgo la capacidad de coordinar respuestas globales frente a pandemias y emergencias sanitarias, aumentando la fragilidad del sistema internacional en un momento crítico.

Para revertir esta tendencia es necesario reforzar la financiación estable y sostenible de los organismos internacionales, promover reformas de gobernanza que aumenten su legitimidad, transparencia y representatividad, e incentivar la participación activa de todos los países y de la sociedad civil en la toma de decisiones.

Asimismo, resulta clave impulsar mecanismos de cooperación vinculante, desarrollar sistemas de alerta temprana y coordinación global apoyados en innovación tecnológica, y defender el multilateralismo como un bien público global, subrayando su importancia frente a los riesgos de fragmentación y nacionalismo.

Cooperación internacional

La reducción del 6,9 % en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en 2024, equivalente a 15.119 millones de dólares menos respecto al año anterior, constituye un retroceso histórico y sin precedentes en términos absolutos y la tercera mayor caída porcentual en la historia del CAD.

En 2024, la AOD de los países del CAD se situó en apenas el 0,33 % de la Renta Nacional Bruta (RNB), muy lejos del compromiso internacional del 0,7 % fijado por Naciones Unidas para 2030.

La caída de 0,04 puntos porcentuales respecto a 2023, refleja un retroceso sostenido que compromete seriamente la credibilidad de los países donantes y la viabilidad de la Agenda 2030. El hecho de que solo cuatro de los treinta y un países del CAD hayan alcanzado la meta evidencia una falta de voluntad política y de coherencia entre los discursos y las acciones.

La previsión de la OCDE de una reducción del 17 % del volumen total de AOD, sumada al recorte histórico de Estados Unidos (50.000 millones de dólares en un solo año, equivalente al 92 % de su cooperación) y a los anunciados por varios países europeos (17.500 millones adicionales), anticipa que 2025 podría convertirse en el peor año de la historia para la cooperación internacional.



recomendaciones

Para revertir esta trayectoria descendente de la AOD, es necesario que los países definan hojas de ruta nacionales vinculantes, con calendarios claros y metas intermedias verificables hacia el cumplimiento del 0,7 %; garanticen aportes estables y predecibles a la cooperación multilateral que refuercen la capacidad de los organismos multilaterales, y aseguren la ayuda humanitaria evitando que sea una partida a recortar.

Sin un compromiso real y sostenido, la cooperación internacional corre el riesgo de convertirse en un discurso vacío frente a los desafíos comunes.

AOD en salud

En 2023, la AOD destinada a salud por los países del CAD cayó un 44 % respecto a 2022, situándose en 15.514 millones de dólares y reduciendo su peso al 8,7 % del total bilateral, la mitad del año anterior.

La AOD distribuible en salud cayó un 34% respecto a 2022, retrocediendo a niveles de 2010 en términos totales y de 2006 en el ámbito multilateral. Asistimos a un retroceso histórico que nos retrotrae más de una década.


Los recortes afectaron no solo a la respuesta frente a la COVID-19, sino también a programas clave contra enfermedades de transmisión sexual como el VIH/sida. Esta tendencia demuestra que, pese a las lecciones de la pandemia, aún no existe una estrategia sostenida y coherente en materia de salud global.


recomendaciones

Para revertir esta situación, es imprescindible blindar el sector salud y tratarlo como prioridad estratégica dentro de la cooperación internacional. La salud no puede gestionarse como una partida flexible que se recorta en tiempos de crisis, porque su impacto es inmediato en vidas humanas y en la estabilidad de los sistemas públicos de salud.

Para ello es necesario asumir compromisos que aseguren que los fondos para salud se mantengan estables en el tiempo, evitando la volatilidad política; blindar la financiación de iniciativas contra enfermedades transmisibles (VIH/sida, malaria, tuberculosis) y emergentes, que requieren continuidad para ser eficaces; y vincular la cooperación en salud con el enfoque “Una salud”, que conecta la salud humana, animal y ambiental.

Ayuda oficial al desarrollo española

En 2024 la AOD española alcanzó los 4.021 millones de euros, con un incremento del 11,8 % respecto al año anterior. Aunque este crecimiento es positivo en términos absolutos, el porcentaje sobre la RNB se mantiene en apenas el 0,25 %.

Esto significa que España sigue muy lejos de los compromisos internacionales, de legislatura y legislativos: el 0,55 % fijado para esta legislatura que termina en 2027 y el 0,7 % recogido en la Ley de Cooperación para 2030.

La brecha con la media de la UE (0,47 %) y del CAD (0,33 %) refleja una falta de convergencia con los estándares internacionales y pone en riesgo la credibilidad de la cooperación española.

Evolución de la AOD bruta española y del porcentaje sobre la RNB 2006-2024

recomendaciones

Urge diseñar y aplicar una hoja de ruta presupuestaria vinculante, con incrementos anuales claros y verificables, que permita alcanzar progresivamente los compromisos.

Esta hoja de ruta debe estar blindada y acompañada de mecanismos de rendición de cuentas para garantizar que los objetivos no se diluyan en posibles cambios de ciclo político.

La salud en la cooperación española

La AOD destinada a salud experimenta un incremento absoluto de 29 millones de euros, alcanzando los 276,7 millones. Este crecimiento no se traduce en un aumento proporcional dentro del conjunto de la cooperación española, donde la salud mantiene un peso relativo de apenas el 6,87 %, claramente por debajo de la media de los países del CAD, situada en el 8,9 %.

Cabe destacar que, del total consignado a salud, la AECID destina 96,3 millones de euros, lo que representa el 16,3 % de su presupuesto, un porcentaje que refleja claramente la prioridad otorgada por la Agencia al sector salud, acorde con los desafíos globales a los que nos enfrentamos.

Análisis de evolución de la AOD bruta española en salud, 2004-2024

 

recomendaciones

Apremia reforzar la asignación sectorial a salud dentro de la AOD, fijando un objetivo mínimo del 10 % en línea con los estándares internacionales y avanzando hacia el 12 % recomendado para responder a los retos globales.

Para ello, se requiere un compromiso explícito con los retos a los que debe hacer frente el sector, incluidos en la estrategia de Salud Global y en el Plan Director.

Agravamiento sin precedentes del contexto humanitario

El año 2024 ha evidenciado un agravamiento sin precedentes de las crisis humanitarias, marcado por el aumento de la violencia contra la población civil, las trabas al acceso humanitario y los ataques sistemáticos contra el personal y las infraestructuras sanitarias.

La magnitud de las necesidades —más de 323 millones de personas requiriendo asistencia— contrasta con una reducción significativa de la financiación internacional, que ha dejado sin cobertura a millones de personas en situación crítica.

En este contexto resulta incomprensible que en 2024 la financiación humanitaria internacional descendiera respecto a 2023, alcanzando únicamente los 36.367 millones de dólares. Si bien Estados Unidos incrementó de manera significativa su aportación y se consolidó como principal donante, con el 38,9 % del total, la mayoría de los grandes donantes redujeron sus contribuciones, consolidando una tendencia de caída que afecta de forma crítica la capacidad de respuesta del sector ante crisis cada vez más complejas y prolongadas.

recomendaciones

Por ello es más importante que nunca que los donantes cumplan con sus responsabilidades y compromisos internacionales, e incrementen los fondos destinados a la acción humanitaria, aumentando los fondos destinados a la acción humanitaria.

Solo así será posible reducir la creciente brecha entre los recursos solicitados y los efectivamente recibidos, y garantizar una respuesta adecuada a las necesidades de las poblaciones más vulnerable.

Recortes y reforma del sistema humanitario

La reducción abrupta de fondos —especialmente tras el cierre de USAID y los recortes de otros donantes— ha dejado al sector humanitario con una brecha de financiación alarmante: hasta mediados de noviembre de 2025, solo se había recibido el 25,1 % de los fondos solicitados para responder a las necesidades humanitarias, el 21,9 % de lo solicitado para seguridad alimentaria y el 17,5 % para nutrición.

El “reinicio humanitario” impulsado por OCHA en respuesta a estos recortes se ha centrado más en la hiperpriorización de recursos que en una reforma estratégica del sistema.

Como resultado, millones de personas quedan sin cobertura, mientras el espacio humanitario se debilita y se ve cada vez más condicionado por intereses políticos y geopolíticos.

recomendaciones

Es imprescindible exigir a los donantes que destinen al menos el 10 % de su AOD a la acción humanitaria y que financien una ayuda guiada por los principios humanitarios, no por otros intereses.

Solo así podremos avanzar hacia un sistema humanitario más inclusivo, justo y que rinda cuentas ante las personas afectadas por las crisis humanitarias.

La Salud en la Acción humanitaria

El sector salud en la acción humanitaria atraviesa una crisis crítica de financiación en un momento en que las necesidades sanitarias se han intensificado por conflictos, desastres naturales y brotes epidémicos.

En 2024, los fondos destinados a salud por la comunidad internacional se redujeron en 651 millones de dólares respecto a 2023, dejando sin cobertura a millones de personas.

Esta reducción se ha producido tanto en los llamamientos de NN. UU. —172 millones menos que en 2023— como en los fondos destinados fuera del sistema de NN. UU. —479 millones menos—.

recomendaciones

Revertir estos recortes es fundamental para garantizar una respuesta adecuada a las crecientes necesidades sanitarias.

Se requiere una financiación suficiente, sostenida y acompañada de mejoras en la flexibilidad y previsibilidad de la ayuda, de modo que el sector pueda responder de manera más efectiva y oportuna a las crisis de salud que enfrentan las poblaciones más vulnerables.

El sistema sanitario como objetivo de guerra

La protección de la atención sanitaria en conflictos está consagrada en el derecho internacional humanitario. Sin embargo, los ataques y la violencia contra los sistemas sanitarios se realizan con total impunidad.

En los últimos tres años, los ataques contra la atención sanitaria en contextos de conflicto han aumentado de forma alarmante, tanto en frecuencia como en gravedad.

Solo en 2024 se registraron 3.623 incidentes violentos, con 1.100 instalaciones médicas dañadas o destruidas, más de 900 profesionales sanitarios asesinados en 27 países y 470 detenidos en 15 países.



recomendaciones

En un momento y en un contexto en el que las normas internacionales están siendo sistemáticamente vulneradas, los gobiernos, NN. UU. y los organismos de derechos humanos deben incrementar la presión diplomática con los actores estatales y no estatales responsables o sospechosos de perpetrar ataques contra la asistencia sanitaria.

Cuando estos esfuerzos no den resultado, habría que considerar medidas legales adicionales, incluidas restricciones comerciales, sanciones y las denuncias públicas para frenar la impunidad y proteger el espacio humanitario.

Acción Humanitaria en la Cooperación Española

En 2024, la Cooperación Española en Acción Humanitaria en su conjunto (AGE, CC. AA. y EE. LL.), ha descendido un 20 % respecto a 2023, pasando de 213.777.954 euros a 174.175.615 euros.

Este retroceso vuelve a situar el porcentaje de AOD destinada a AH por debajo del 5 %, concretamente en el 4,33 %, lo que supone una caída de 1,6 puntos porcentuales en comparación con el año anterior. .


La Administración General del Estado (AGE) fue la principal responsable de este recorte, con una reducción del 24 % respecto a 2023, mientras que la cooperación descentralizada española (CC. AA. y EE. LL.) ha incrementado en 1,4 millones de euros lo aportado a la AH, destinando el 10,63 % de su AOD.



Evolución de la AOD española destinada a AH, 2005-2024

 

recomendaciones

La Cooperación Española debe revertir de manera urgente los recortes en acción humanitaria e incrementar de forma significativa y sostenida su financiación Solo así podrá acercarse, aunque sea mínimamente, al objetivo de destinar el 10 % de la AOD a la acción humanitaria al final de la legislatura.

Mantener la financiación humanitaria por debajo de ese umbral, hace cómplice a la cooperación española de perpetuar una brecha crítica entre las necesidades de las poblaciones afectadas y los recursos disponibles, debilitando la capacidad de respuesta ante crisis cada vez más complejas y prolongadas.