Hacia un Ecosistema de Salud Global Renovado

Abordando los Desafíos y las Oportunidades para la Financiación de Sistemas de Salud Inclusivos, Resilientes y Sostenibles
2025

En el marco de la Plataforma de Acción de Sevilla (PAS), lanzada en la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FFD4), se presentó la iniciativa “Hacia un Ecosistema de Salud Global Renovado: Abordando los Desafíos y las Oportunidades para la Financiación de Sistemas de Salud Inclusivos, Resilientes y Sostenibles”.

Su objetivo es reformar la arquitectura sanitaria global para que sea más cohesionada, esté liderada por los países y alineada con las estrategias de financiación sostenible.

La iniciativa, presentada por el presidente Sánchez junto con la OMS, GAVI y el Fondo Mundial, cuenta con un compromiso de financiación plurianual de España de 315 millones de euros para el periodo 2025-2027. Los objetivos principales:

  1. reformar la gobernanza sanitaria mundial,
  2. alinear la financiación con las prioridades nacionales,
  3. impulsar la cobertura sanitaria universal y
  4. ampliar la movilización de recursos nacionales.

Más de quince países, socios multilaterales y la sociedad civil se han unido a esta iniciativa hasta la fecha, con el objetivo de contar con una hoja de ruta de reforma tangible para mediados de 2026.

Sin duda se trata de un compromiso político sustancial, sustentado en una responsabilidad compartida que puede ayudar a dar forma a una arquitectura de salud mundial reformada y más equitativa. La iniciativa, que se basa en la Agenda de Lusaka (2023), se estructura en torno a dos áreas de acción clave:

  1. Renovar la intención de los países de apoyar un ecosistema de salud mundial reestructurado, más ágil y coordinado, con énfasis en la promoción de la cobertura sanitaria universal mediante sistemas nacionales de salud inclusivos, resilientes y sostenibles.

    Garantizar el acceso universal a la salud en un entorno sostenible y progresivamente autosuficiente requerirá un mayor enfoque en la movilización de ingresos nacionales y el uso de mecanismos de financiación diversificados, teniendo en cuenta que seguirá existiendo una necesidad crítica de AOD, especialmente en contextos de bajos ingresos, vulnerables y afectados por crisis.

  2. Invitar a las organizaciones pertinentes y a las iniciativas de salud mundial a proponer ideas concretas de reforma destinadas a mejorar la coherencia, la agilidad, la eficiencia y maximizar el impacto.

    Se trata de una iniciativa muy pertinente que pretende construir un enfoque estratégico e inclusivo para transformar la gobernanza sanitaria mundial, mejorando la coherencia financiera, alineando el apoyo internacional con las prioridades nacionales y apoyando el acceso universal a la salud.

Su enfoque inclusivo y sostenible permitiría reducir brechas de acceso, contrarrestar recortes sanitarios y garantizar sistemas resilientes, equitativos y de calidad. El compromiso económico inicial de 315 millones supondría un espaldarazo importante al Fondo Mundial contra el sida, la malaria y la tuberculosis, a la Alianza GAVI (hasta 188 millones de dólares) y a la OMS (70,5 millones de dólares).

La hoja de ruta de la iniciativa, que en parte está por construir, deberá afrontar desafíos y puntos críticos como la sostenibilidad a largo plazo, ya que la financiación está proyectada hasta 2027, su aplicación y el impacto en acciones concretas en cada país, especialmente en contextos frágiles o con baja capacidad institucional, la coordinación entre actores o la complementariedad con iniciativas como la de Lusaka, que inspira en parte esta iniciativa, que dicho sea de paso representa una oportunidad histórica para redefinir la salud global desde una perspectiva más justa y colaborativa.

El evento especial "Financiación de la salud para una economía segura y sostenible: Hacia una Agenda de Acción para la Financiación de la Salud", celebrado en Sevilla, supuso un primer acercamiento a uno de los temas más peliagudos como es la financiación de los sistemas de salud y la reforma de la arquitectura sanitaria mundial. La sesión enfatizó la urgente necesidad de inversiones sostenibles en salud para apoyar la resiliencia económica, la equidad y la seguridad sanitaria mundial, y sentó las bases para un compromiso colectivo con esta iniciativa, compromiso que han suscrito 14 países (7 africanos, 2 de América Latina, 2 de Asia, 2 de Europa y uno de Oceanía) además de la Comisión Europea, 9 organismos regionales y/o internacionales y 8 organizaciones de la sociedad civil entre las que se encuentra medicusmundi.

A parte de herramientas técnicas, la iniciativa requiere de voluntad política y coordinación para el cambio estructural que se propone. Como se comentó en el evento de Sevilla, “la financiación de la salud es profundamente política y está determinada por las decisiones sobre quién paga, quién se beneficia y quién decide. Una transformación debe basarse en solidaridad por encima de caridad; cooperación por encima de competencia; y liderazgo público por encima de dependencia del mercado.

Financiar la salud para todos y todas es un imperativo moral y una necesidad estratégica, y construir sistemas justos y sostenibles requiere una acción colectiva y audaz que no puede esperar.