El sector humanitario se enfrenta a una dramática crisis financiera. Como dijo Tom Fletcher, el Secretario General Adjunto de Asuntos Humanitarios y Coordinador de Ayuda de Emergencia de NN. UU.
“La comunidad humanitaria ya estaba infrafinanciada, sobrecargada y, literalmente, bajo ataque. Ahora nos enfrentamos a una ola de recortes brutales.”
A mediados de noviembre de 2025, solo se había financiado el 25,1 % de las necesidades financieras recogidas en los llamamientos de NN. UU. lo que dejará a millones de personas sin recibir la ayuda vital que necesitan. Esta brecha entre necesidades y financiación se produce en un momento en que el mundo se enfrenta a la cifra récord de 298 millones de personas que viven en contextos de crisis humanitarias.
Para responder a la profunda crisis de financiación que ha supuesto el desmantelamiento de USAID y los recortes de los Estados Unidos, así como algunos Estados miembros de la UE, el Secretario general de Asuntos Humanitarios propuso en febrero un “reinicio humanitario» (humanitarian reset). La propuesta se basa en tres prioridades estratégicas:
Para ello, desde OCHA se han propuesto una batería de medidas, entre ellas:
Desde marzo 2025 los países con planes de respuesta humanitaria han iniciado un proceso de revisión de los planes y llamamientos e “hiper priorización” de las necesidades humanitarias.
En este ejercicio de “hiper priorización” se han identificado 114 millones de personas que se enfrentan a las necesidades más urgentes y que requieren asistencia y protección inmediata. Pero este número representa solo el 38,3 % de las personas que necesitan asistencia humanitaria en todo el mundo y solo el 64 % de los 178 millones de personas más necesitadas de asistencia humanitaria a las que inicialmente se había previsto llegar en 2025.
Para esta priorización se ha aplicado el sistema de severidad intersectorial del IASC, concentrando la ayuda en las personas y lugares clasificados en los niveles 4 y 5, los más críticos. El resto de la población quedará sin cobertura, lo que implica una ausencia total de protección.
Para responder a estas necesidades humanitarias prioritarias, se requieren 29.100 millones de dólares, sin embargo, a finales de septiembre solo se habían recibido 9.550 millones, lo que supone el 32,6 % de la financiación que se necesita para responder a las necesidades más urgentes.
Desde VOICE, la plataforma de ONG europeas se han propuesto 5 medidas clave que la UE y sus Estados miembros deben adoptar para hacer posible una verdadera reforma humanitaria:
Necesitamos un sistema humanitario que sea más inclusivo, justo y que rinda cuentas a las personas que viven en contextos humanitarios. El problema es que el reinicio humanitario se ha puesto en marcha como respuesta a los fuertes recortes en la financiación destinada a la AH, y no por una visión estratégica para mejorar el sistema humanitario. Como consecuencia, la atención se ha centrado en qué recortar y dónde, mientras que la reflexión tan necesaria sobre cómo mejorar el sistema y sus organismos ha quedado en gran medida en un segundo plano.
En un contexto cada vez más hostil para la acción humanitaria y para los principios humanitarios, con un espacio humanitario cada vez más reducido y unos gobiernos donantes que quieren alinear la financiación con sus prioridades políticas e intereses geopolíticos en lugar de dirigirla a las zonas con las necesidades más urgentes, es difícil creer que el reinicio humanitario pueda llegar a buen puerto.