Burkina Faso: La crisis humanitaria y nutricional más desatendida del mundo

2023

En junio de 2023, se clasificó la crisis humanitaria y nutricional de Burkina Faso como la crisis más desatendida del mundo, por la falta de financiación para la respuesta humanitaria, la baja atención mediática que recibe y la falta de iniciativa política internacional para apoyar al país.

Este país de la gran región del Sahel de unos 20 millones de habitantes se enfrenta a una crisis humanitaria desde 2019 según las Naciones Unidas, crisis que está vinculada con los conflictos armados en el norte y la inestabilidad política que vive el país desde 2014 y que se inició con la caída del presidente Blaise Compaoré tras 27 años en el poder. Desde entonces, el país ha vivido un periodo de transición política, un intento de golpe de Estado que fracasó en 2015, la elección de un nuevo presidente en diciembre de 2015, una serie de atentados terroristas en la capital Uagadugú en 2016, 2017 y 2018, el aumento de los ataques terroristas en el Norte y Este del país con unas 60.000 personas desplazadas al inicio de 2019,la reelección del presidente en diciembre de 2020, su caída bajo un golpe de Estado en enero de 2022, y un último golpe de Estado en septiembre de 2022 por una parte del ejército en desacuerdo con el gobierno militar de transición.

Desde el inicio de los conflictos armados en 2015, más de 14.000 personas perdieron la vida, la mitad desde enero de 2022. En estos momentos, unos 2 millones de personas están desplazadas internamente en el país, huyendo de los conflictos armados en sus barrios, dejando atrás a miembros de su familia, sus hogares, tierras y ganado, refugiándose en las grandes ciudades del país donde muchas de estas personas desplazadas no tienen otra opción que mendigar para sobrevivir. Las 800.000 personas que no pudieron huir porque están en zonas que están bajo bloqueo desde el inicio de 2022, es decir que los accesos están controlados y cerrados por los grupos armados no estatales, sufren de malnutrición y están en fase IPC 4 sobre 5, o sea la fase previa a la hambruna según la clasificación de las Naciones Unidas. Solo pueden contar con algunos alimentos y medicamentos enviados por helicópteros humanitarios, y esta ayuda llega con cuentagotas.

Según la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de las NN. UU. (OCHA, por sus siglas en inglés), 4,7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, el 25% de la población de Burkina Faso. De éstas, casi 4 millones necesitan ayuda alimentaria y 2 millones están directamente privadas de acceso a la salud, con 336 centros de salud cerrados y 371 funcionando en mínimos y/o intermitentemente, lo que impacta de forma muy negativa en la atención primaria.

Además, las derivaciones de pacientes hacia hospitales son muy difíciles por varios motivos, entre otros las largas distancias hasta el hospital (más de 50 kilómetros en ciertas regiones), las carreteras en malas condiciones (sobre todo durante la temporada de lluvia), la falta de medio de transporte personal o del Estado (27 ambulancias fueron robadas o destruidas por grupos armados) y el riesgo de ataques o minas en las carreteras. Una de las consecuencias de esto es que las niños y niños menores de 5 años que sufren de malnutrición aguda con complicaciones tengan una tasa de mortalidad en el hospital de Dori (región del Sahel) de un 19% porque llegan demasiado tarde al hospital, cuando las normas requieren estar por debajo del 10%.

La salud es un área particularmente impactada por la crisis en el país. Además de las ambulancias robadas o destruidas a veces cuando transportan a personas enfermas que son abandonadas sin importar su estado de salud, entre 2016 y 2022, 86 trabajadoras y trabajadores sanitarios fueron secuestrados, y 15 centros de salud o almacenes de medicamentos robados. Ante esta situación, se movilizó la comunidad internacional con ONG y las NNUU para apoyar al sistema público y a la sociedad civil del país en su respuesta a las personas más afectadas por la crisis humanitaria.

Pero estos esfuerzos no son suficiente para responder a las necesidades de la población. Para poder mejorar la atención a las personas más vulnerables, es necesario abordar algunos de los desafíos a los que se enfrenta esta crisis:

  • Mejorar la coordinación y cooperación entre las diferentes agencias de las NN. UU. y las ONG;
  • Reforzar las relaciones de trabajo con el gobierno de Burkina Faso, para mejorar la comprensión y respeto de los principios humanitarios (humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia);
  • Exigir a los donantes que asignen los fondos necesarios para responder a esta enorme crisis humanitaria.

El plan de respuesta humanitaria 2023 había recibido hasta agosto tan solo el 29% de los fondos requeridos (unos 250 de los 877 millones de dólares que se han solicitado) para atender a la población, esto quiere decir que hasta ahora solo se ha llegado a 1,3 millones de los 4,7 millones de personas que necesitan ayuda.