“No Profit On Pandemic”, iniciativa de la sociedad civil para un acceso equitativo a las vacunas COVID-19

2021

Julie Steendam
Coordinadora de la Iniciativa Ciudadana Europea “No Profit On Pandemic”

Garantizar un acceso justo y equitativo a vacunas y tratamientos seguros es uno de los mayores retos de estos tiempos.

Por ello, 375 organizaciones europeas han respaldado la Iniciativa Ciudadana Europea "No Profit on Pandemic". Juntas, tienen la ambición de animar a un millón de ciudadanos y ciudadanas europeas a firmar una propuesta legislativa ante la Comisión Europea.

¿Qué es una Iniciativa Ciudadana Europea?

Las ciudadanas y ciudadanos de la UE tienen derecho a dirigirse directamente a la Comisión Europea a través de una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) para proponer una modificación legislativa concreta. Cuando la petición reúne un millón de firmas en, al menos, una cuarta parte de los Estados miembros de la UE, la Comisión está legalmente obligada a responder a las demandas. En otras palabras: se trata de una poderosa herramienta democrática.

El 30 de noviembre de 2020, varias organizaciones europeas, ONG, sindicatos, asociaciones sanitarias, partidos políticos y movimientos estudiantiles lanzaron una ICE para exigir cláusulas de distribución equitativa, asequibilidad, accesibilidad y transparencia de las vacunas y tratamientos contra la COVID-19.

Nuestras peticiones clave:

Proteger a todos por igual

En mayo de 2021, el Director de la OMS calificó la actual desigualdad de acceso a las vacunas COVID-19 como una situación de "apartheid de las vacunas". En septiembre de 2021, las naciones más ricas, que sólo representan el 13% de la población mundial, habrán administrado el 90% de todas las dosis de vacunas disponibles. Si esta tendencia continúa, los países más pobres simplemente no podrán vacunar a su población a principios de 2023. Al ritmo actual, algunos podrían necesitar incluso otros 57 años para llegar a una tasa de vacunación del 75%.

Facilitar el acceso a las vacunas a todas las personas que las necesitan no es sólo una cuestión de justicia, sino también de sentido común ante una epidemia mundial. Sólo pondremos fin a la crisis cuando se controle la aparición de nuevas cepas del virus en todo el mundo.

Garantizar la transparencia restablece la confianza

La velocidad sin precedentes del desarrollo de las vacunas frente a la COVID-19, a menudo basadas en nuevas tecnologías innovadoras, ha provocado preguntas legítimas por parte de la población. Sus preocupaciones deben ser respondidas con la máxima transparencia.

Sin embargo, la Comisión Europea, que ha recibido un mandato de los Estados miembros de la UE para negociar con las empresas farmacéuticas, sigue siendo peligrosamente opaca sobre las condiciones de los contratos. Exigimos plena transparencia sobre los precios de venta y sobre los resultados de la investigación y los ensayos clínicos. Es un paso innegociable para recuperar la confianza de los ciudadanos y las ciudadanas.

Exigir control público sobre el uso de dinero público

Desde el inicio de la crisis sanitaria, los gobiernos de todo el mundo han movilizado casi 10.000 millones de dólares en fondos públicos para la investigación y el desarrollo de vacunas y otros tratamientos contra la COVID-19.

Pero hay muy pocos controles y condiciones exigidas a cambio de todos estos miles de millones. Las empresas farmacéuticas siguen siendo libres de fijar sus precios en la venta de las dosis de vacunas, que oscilan entre 3 y más de 30 dólares por dosis. Pfizer obtiene descaradamente un margen de beneficio del 20-30%. En un momento en el que millones de personas están muriendo a causa de la COVID-19, y hasta 500 millones de personas en todo el mundo podrían verse abocadas a la pobreza debido a las consecuencias económicas de la pandemia, estos beneficios no son éticos.

Anteponer la cooperación a la competencia

El sistema de patentes y derechos de propiedad intelectual garantiza a las empresas farmacéuticas el monopolio de su producción, comercialización y precios. A pesar de la enorme necesidad de acelerar la producción de vacunas, sólo Pfizer tiene el derecho exclusivo de producir su vacuna con el único fin de garantizar sus beneficios.

Este es el mismo sistema que durante años ha impedido que millones de personas que viven con el VIH y el SIDA tengan acceso a tratamientos que salvan vidas. Hay que cuestionar este sistema para que todos los países con capacidad de producir estas vacunas puedan hacerlo, sobre todo dadas las grandes aportaciones de dinero público. India y Sudáfrica han dado pasos ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) para suspender los acuerdos de propiedad intelectual. Pero los países ricos, con la UE a la cabeza, se oponen desde hace un año. ¿Valen realmente los beneficios de las empresas farmacéuticas más que nuestras vidas y nuestra salud?

La gente tiene el poder

Como ciudadanas y ciudadanos de la UE, tenemos el poder de cambiar esta situación. Fue gracias a la presión pública que la Comisión Europea empezó a publicar algunos de sus contratos con empresas farmacéuticas. Y durante la crisis del VIH, la movilización pública masiva obligó a las empresas farmacéuticas a abandonar sus monopolios.

Cuando alcancemos el millón de firmas, la Comisión Europea tendrá que responder a nuestras demandas de transparencia, responsabilidad e igualdad de acceso a estos productos que salvan vidas. Juntos, podemos asegurar que todo el mundo, en todas partes, esté seguro.

Firma la Iniciativa Ciudadana Europea en www.noprofitonpandemic.eu