Enfoque One Health: ¿realmente es una sola salud?

2023

La relación entre la salud humana, animal y el medio ambiente es ampliamente conocida desde hace muchos años, pero no será hasta el año 2000 cuando se introduce el concepto de “Una sola Salud”, que se define como “los esfuerzos de colaboración de múltiples disciplinas (personal médico, veterinario, investigador, etc.) que trabajan local, nacional y globalmente para lograr una salud óptima para las personas, los animales y nuestro medio ambiente”. No obstante, es en los últimos años cuando se está incorporando realmente este enfoque en las discusiones estratégicas de la comunidad internacional, aunque hay muchos términos que se entrecruzan, incluso se solapan, como salud planetaria, o salud global, que dificultan la asunción de una postura común.

El enfoque One Health plantea que diferentes problemas como la inequidad en los determinantes sociales de la salud, los movimientos migratorios, las dietas no sanas, los modelos de explotación agrícolas y ganaderos, la pérdida de biodiversidad, el aumento de la transmisión de enfermedades infecciosas y sus vectores, el cambio climático o la deforestación deben tener un abordaje común y único, pues están interrelacionados.

One Health

Actualmente hay 3 grandes retos que hacen de la estrategia One Health una prioridad:

1.- El primero es la escalada incontrolable y exponencial del número de personas que habitan el planeta y, por lo tanto, el aumento de la necesidad de unos recursos naturales que son limitados, y ese límite está actualmente cerca de sobrepasarse, debido sobre todo a la aceptación de un modelo socioeconómico que busca un crecimiento infinito, sin plantearse los límites planetarios. Para 2050 se espera que la humanidad alcance los 9700 millones, 38 veces el número de personas que vivían al comenzar el siglo I. El aumento de la población puede llevar a un uso intensivo de la tierra para satisfacer las necesidades de la creciente demanda de alimentos y otros recursos. La deforestación es una de las consecuencias de este uso intensivo de la tierra que hace que cada vez más personas tengan contactos con patógenos nuevos. Teniendo en cuenta que animales y humanos comparten cerca de 300 enfermedades, es lógico que aumente la relevancia global que están teniendo algunas enfermedades infecciosas de origen zoonótico. El máximo exponente ha sido la pandemia de la COVID-19, donde una de las teorías más aceptadas sobre su origen es el de la transmisión por animales y han puesto a One Health como una estrategia a tener en cuenta en el futuro.

2.- No solamente existe un problema de número. El modelo socioeconómico imperante busca un beneficio y un crecimiento infinito, sin plantearse que los recursos de nuestro planeta son limitados y que se está muy cerca de llegar a ese límite. Uno de los efectos más perversos es la intensidad de la crisis climática que ya es uno de los mayores problemas de la humanidad.

3.- La globalización, que tiene muchas cosas positivas, también tiene varios elementos negativos que afectan a la salud del planeta, de los animales y de las personas. El aumento del transporte mundial tanto de animales como de personas favorece la expansión de algunas enfermedades infecciosas, como se ha comprobado con la pandemia de COVID-19.

Según la OMS, la iniciativa One Health se puede aplicar a diferentes ámbitos, entre los que se destacan:

1.- La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es un problema grave que afecta a la salud y el desarrollo mundiales. Anualmente, 700.000 personas fallecen por esta causa en todo el mundo anualmente y se prevé que en 2050 mueran por esta causa más personas que por el cáncer.

2.- Enfermedades zoonóticas causadas por gérmenes que se propagan entre animales y personas, como el Ébola, la gripe aviar, la rabia, etc., o el coronavirus y la COVID-19.

3.- Enfermedades transmitidas por vectores, que afectan a las personas que son picadas por un vector (mosquitos, garrapatas, piojos y pulgas) e incluyen el dengue, el virus del Nilo Occidental, la enfermedad de Lyme, Chagas o malaria.

4.- Las enfermedades transmitidas por los alimentos, causadas por la contaminación de éstos y que ocurren en cualquier etapa de la cadena de producción, entrega y consumo de alimentos, como norovirus, salmonella, listeria, etc.

5.- La salud ambiental, como la contaminación del agua, la contaminación del aire y el cambio climático.

La resistencia antimicrobiana: un problema mundial que debe abordarse con One Health

La resistencia antimicrobiana ha sido, junto con la relevancia cada vez mayor de enfermedades emergentes y reemergentes, el gran altavoz para impulsar la iniciativa One Health, dada la relevancia que tiene el uso de antimicrobianos en los animales. Desde 1928, los medicamentos antimicrobianos han sido un elemento fundamental en la lucha contra las enfermedades infecciosas. El mal uso y el abuso crónico de los antibióticos, tanto en animales como en seres humanos, han generado resistencias por lo que la OMS la ha incluido entre las 10 principales amenazas mundiales para la salud pública. El problema no es solamente el uso excesivo de antibióticos en animales, sino la dejadez crónica que ha habido en la investigación de nuevos antibióticos. En 2019, la OMS identificó 32 antibióticos en desarrollo clínico que abordan la lista de patógenos prioritarios, de los cuales solo seis fueron clasificados como innovadores.

Criticas a One Health

El enfoque One health también está recibiendo críticas de diferentes sectores, que se pueden dividir en:

1.- Problemas de implementación: El Banco Mundial estima que se necesitan entre 10.300 y 11.500 millones de dólares al año para implementar One Health a nivel mundial. Sin embargo, la financiación de One Health está aún muy lejos de conseguirse.

Pero no todo es cuestión de dinero. Según la OMS, las brechas críticas en la implementación de One Health que deberían cubrirse serían:

  • Tener bases de datos y recursos para apoyar el intercambio de información y la adopción de medidas en consonancia con el enfoque One Health;
  • Identificación y difusión de mejores prácticas en la implementación de One Health;
  • Mapeo de iniciativas y capacidades existentes para la investigación de One Health y la creación de una fuerza laboral específica de One Health;
  • Tener un modelo para un sistema integral de vigilancia One Health;
  • Establecer unos mecanismos de coordinación rutinaria y de emergencia con las partes interesadas pertinentes;
  • Una comprensión más completa por parte de toda la sociedad, incluyendo los decisores políticos, de los factores que provocan la propagación de enfermedades zoonóticas (transmitidas entre animales y humanos). Esto incluye el comercio de animales, la agricultura, la ganadería, la urbanización y la fragmentación del hábitat;
  • Un enfoque estandarizado para evaluar los riesgos de propagación de patógenos entre diferentes poblaciones animales y humanos, y la aparición de enfermedades zoonóticas, incluidas las que surgen en los sistemas alimentarios;
  • Métodos para identificar y reducir los riesgos de contagio y la propagación de enfermedades zoonóticas de manera que se minimicen sus efectos y se maximicen los beneficios colaterales con otros objetivos de salud y desarrollo sostenible.

Por último, También parece haber una falta de directrices para evaluar y visualizar los resultados de la implementación de la iniciativa One Health, lo que puede limitar su adopción a gran escala.

2.- Críticas en la definición y modelo subyacente: En teoría, las tres esferas se deberían de haber trabajado por igual, pero las dimensiones ambientales se han quedado rezagadas con respecto a las dimensiones de salud humana y animal. Además, aunque la salud humana, la salud animal y la ambiental deberían tener el mismo peso, esto no sucede actualmente. Para algunos autores, la salud animal y ambiental sólo se considera digna de protección en la medida en que contribuya a la salud humana. Para estos autores, One Health no sería en realidad más que una etiqueta nueva para proteger la salud pública. Al igual que en las políticas de salud pública, donde se presta atención a los aspectos distributivos de la salud en las poblaciones humanas, el paradigma de One Health nos obliga a pensar en una distribución justa de la salud entre los humanos, los animales y el medio ambiente. Los modelos que subyacen tras esta iniciativa son importantes, ya que están replicando las dinámicas de poder existentes actualmente. Por una parte, han podido promover unas agendas coloniales sesgadas por encima de las de los países empobrecidos y las comunidades marginadas. Estas tensiones también aparecen entre los discursos científicos y los no científicos, y entre narrativas antropocéntricas y aquellas que abordan perspectivas más que humanas.

Soluciones a los problemas con One health

Está claro que hay reflexiones de base que hay que hacer para que la iniciativa One Health sea una realidad. Posiblemente el primer paso sería volver a reafirmar el concepto de One Health como el trabajo indivisible en 3 áreas de salud: la salud humana, la salud animal y la salud del planeta, dejando claro que el objetivo final de implementar esta estrategia es una salud integral, que permita la sostenibilidad a medio y largo plazo del planeta, los animales y las personas. Entender la salud como “resiliencia” sería un buen comienzo, donde la prevención se priorizaría sobre la curación.

A nivel operativo, un Panel de expertos identificó para el G20 siete recomendaciones para que los países amplíen este enfoque integrado:

  1. Aumentar la conciencia y la promoción de las prioridades de One Health
  2. Identificar brechas y oportunidades
  3. Mejorar la gobernanza de One Health
  4. Apoyar la financiación o inversión de One Health
  5. Utilizar un Plan de Acción Conjunto de One Health como modelo de acción
  6. Implementar el enfoque One Health en todas las políticas relevantes.
  7. Facilitar la investigación, el conocimiento y la capacidad en One Health.

Las políticas que integren el enfoque One Health deben tener como pilares la justicia y la equidad para evitar que los marcos políticos y jurídicos se fundamenten en procesos que hagan perdurar el racismo y la injusticia ambiental. Hay que asumir que el modelo socioeconómico actual no es compatible con un enfoque One Health y actuar en consecuencia.