Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo - FfD4

Hacia un Ecosistema de Salud Global Renovado
2025

La Cuarta Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo (FfD4), celebrada en Sevilla del 30 de junio al 3 de julio de 2025, se planteó como una oportunidad para repensar la arquitectura financiera global y acelerar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

En términos de organización, la Conferencia de Sevilla ha sido todo un reto logístico para España que, a pesar de algunos percances habituales en este tipo de encuentros, ha superado con nota. La conferencia contó con la participación de más de 10.000 personas, con presencia de 187 países miembros de Naciones Unidas, más de 100 delegaciones internacionales (cerca de 60 jefas y jefes de Estado y de Gobierno) y una asistencia muy destacada de sociedad civil, lo que convierte a la conferencia en una de las más concurridas. La conferencia contó con fuerte presencia de países en desarrollo, para quienes la reunión era clave en la agenda internacional a cinco años del cumplimiento de los ODS.

En términos de resultados hay que poner en valor haber alcanzado un documento por consenso (con la ausencia de EE. UU), el “Compromiso de Sevilla”, en un contexto global complejo, que reafirma la apuesta por el multilateralismo y la cooperación como vía para responder a los desafíos globales. Un compromiso que ha logrado revitalizar una Agenda deprimida por el contexto internacional, generando un espacio dinámico y de compromiso real orientado a la acción y que se concreta en la creación de la Plataforma de Acción de Sevilla, que reúne 130 iniciativas impulsadas por países, organizaciones internacionales y sociedad civil.

El Compromiso de Sevilla dispondrá de un mecanismo de seguimiento en el que está trabajando España con Naciones Unidas, la OCDE e instituciones financieras internacionales, una muestra más de ese intento por fortalecer alianzas al más alto nivel. Como también lo es la construcción de la Plataforma de Acción de Sevilla donde se articularon medidas y coaliciones concretas con alto nivel de participación, en algunos casos como las iniciativas vinculadas a género y enfoque feminista, lucha contra el hambre y la pobreza, localización, sostenibilidad de la deuda, arquitectura de salud global y métricas más allá del PIB, con el liderazgo de España.

La valoración positiva de la cumbre no debe ocultar que la ambición inicial del compromiso se fue diluyendo en las negociaciones, generando cierta decepción, siendo ahora más necesario que nunca reforzar el Compromiso de Sevilla con más participación de la sociedad civil, cuya voz resulta esencial para garantizar la inclusión de derechos y perspectivas diversas. Como también lo es afrontar el reto pendiente de la gobernanza económica global en una arquitectura financiera internacional que debe avanzar en democracia. “Sevilla no acaba en Sevilla”. El compromiso del 0,7%, ratificado una vez más, debe dejar de ser un compromiso vacío. Requiere de planes concretos y realistas como puede ser convertirlo en Ley como ha hecho España.

Admitiendo la satisfacción que genera el Compromiso, especialmente por las circunstancias en las que se celebró la cumbre, no podemos dejar de nombrar algunos temas que se han visto reducidos en el texto final como es el caso de la acción humanitaria y su vínculo con el desarrollo, la financiación climática y ambiental, el tratamiento de la deuda o aspectos de gobernanza internacional. Estos temas siguen siendo importantes y desde la sociedad civil debemos trabajar para que se mantengan en la agenda.

Finalmente, como organizaciones de salud y humanitarias, destacar la iniciativa sobre salud global y la inclusión de referencias directas a conflictos armados y a la necesidad de abordar sus causas raíz.