20 aniversario de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de NN. UU. sobre Mujeres, Paz y Seguridad

2020

Este año se cumple el 20 aniversario de la Resolución 1325 aprobada por el Consejo de Seguridad de NN. UU. en la que, por primera vez, se reconoce la importancia de la participación de las mujeres en cualquier proceso de paz, así como los efectos de la guerra sobre las mujeres y la contribución de éstas a la resolución de conflictos y a la paz sostenible.

La resolución 1325 se basa en cuatro pilares:

  1. El papel de las mujeres en la prevención de conflictos.
  2. La participación de las mujeres en la consolidación de la paz.
  3. La protección de los derechos de las mujeres durante los conflictos y después de ellos.
  4. Las necesidades especiales de las mujeres en el momento de la repatriación y el reasentamiento, así como para la rehabilitación, la reintegración y la reconstrucción después de los conflictos.

Desde su aprobación, se han adoptado varias resoluciones que la complementan. Las resoluciones 1889 (2009), 2122 (2013) y 2242 (2015, presentada por España) se focalizan en la necesidad de que las mujeres participen de forma activa y efectiva en el establecimiento y la consolidación de la paz. Mientras, las resoluciones 1820 (2008), 1888 (2009), 1960 (2010), 2106 y 2122 (ambas de 2013), 2272 (2016) y 2467 (2019) se centran en la violencia sexual relacionada con los conflictos, así como la explotación y los abusos sexuales.

Sin embargo, a pesar de los muchos compromisos e iniciativas globales y regionales que se han ido tomando a lo largo de estos 20 años, el propio Secretario General de NN. UU. ha reconocido que la implementación de la agenda está muy lejos de ser satisfactoria.

El número de mujeres que participan en procesos formales de establecimiento de la paz sigue siendo bajo y la mayoría de los acuerdos de paz no incluyen disposiciones sobre género que respondan de forma suficiente a las necesidades de las mujeres en los ámbitos de la seguridad y la consolidación de la paz. Además, la falta de compromiso político por parte de los Estados con la implementación de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad va acompañada de una infrafinanciación de dicha agenda y unos planes nacionales poco ambiciosos.

Por ello, cuando se van a cumplir 20 años de la adopción de la resolución 1325, el Secretario General de NN. UU. ha pedido a sus organismos, los Estados miembro y otros actores que adopten las medidas necesarias para:

  1. Responsabilizar al personal directivo de la aplicación de la agenda sobre las mujeres y la paz y la seguridad mediante la reunión de datos específicos, el análisis conjunto, la planificación estratégica y una mayor visibilidad.
  2. Permitir, facilitar y asegurar la participación significativa de las mujeres en los procesos de paz, en la aplicación de los acuerdos de paz y en todos los procesos de adopción de decisiones relacionadas con la paz y la seguridad.
  3. Condenar públicamente las violaciones de los derechos humanos y la discriminación, y prevenir todas las formas de violencia por razón de género, en particular contra las defensoras de los derechos humanos.
  4. Aumentar el número y la influencia de las mujeres que integran el personal uniformado de las misiones de mantenimiento de la paz y los servicios de seguridad nacional.
  5. Garantizar el acceso de las mujeres a la seguridad y los recursos económicos.
  6. Financiar la agenda sobre las mujeres y la paz y la seguridad e invertir en las promotoras de la paz.

Por último, desde sociedad civil se proponen cinco medidas para avanzar en las áreas clave de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad.

  1. Adoptar medidas decisivas para prevenir los conflictos, poner fin a la violencia y evitar las crisis, entre otras cosas, abordando los factores que impulsan los conflictos y la inestabilidad en función del género.
  2. Asegurar la participación plena, equitativa y significativa de las mujeres en todos los aspectos de la paz y la seguridad.
  3. Defender la legitimidad de la labor de todos los defensores y defensoras de los derechos humanos y los y las constructoras de la paz, así como su papel en la promoción de la paz y la seguridad, y prevenir y abordar eficazmente los ataques contra ellos y ellas.
  4. La igualdad de género y los derechos humanos de todas las mujeres y niñas, incluido el acceso a una salud y unos derechos sexuales y reproductivos amplios, deben ser fundamentales para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
  5. Además de garantizar la aplicación por parte de los Estados miembros, es necesario promover la rendición de cuentas en todo el sistema de NN. UU. en lo que respecta a la aplicación del programa de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad.

Por su parte, los gobiernos de Finlandia y España han firmado la iniciativa conjunta “Commitment 2025 on Women's Inclusion in Peace Processes" para alcanzar la participación plena y efectiva de las mujeres en todos los procesos de paz en 2025. Para ello acuerdan 10 medidas concretas relacionadas con el aumento del número de mujeres en puestos clave, una mayor financiación y el apoyo a mujeres constructoras de paz y mediadoras, entre otras. Ambos países se comprometen a implementar estas medidas en los próximos 5 años, a la vez que invitan a los demás países miembro de NN. UU. a que se sumen a dicha iniciativa. Queda por ver cuántos países se sumarán a la misma y hasta qué punto la comunidad internacional es capaz de pasar del compromiso a la acción.